15. feb., 2016

Un buen profesor de Autoescuela

 

UN BUEN PROFESOR DE AUTOESCUELA

 

Si preguntamos a cualquier persona por un BUEN PROFESOR, se referirá a aquel que consiguió que aprobaras las matemáticas, o el de lengua, porque te descubrió un mundo maravilloso de cuentos y de historias que te hacían volar y desarrollar la imaginación; el de gimnasia, porque te hizo amar el deporte y aprender valores como la amistad, el compañerismo o el sacrificio; el de ciencias, por desarrollar en tí la curiosidad por descubrir la vacuna contra el cáncer...... y, en resumen, aquél que hizo convertirte en lo que eres, demostrándote que cria en tí.

Sin embargo, si preguntamos a cualquier persona por un BUEN PROFESOR DE AUTOESCUELA, seguramente, te hablen bien del que les dió clases prácticas, si aprobaste a la primera.

Si nos metemos en INTERNET y buscamos "PROFESOR DE AUTOESCUELA", sólo encontraremos páginas que rezan: "UNA PROFESIÓN DE FUTURO CON BUEN SUELDO"

Nadie, tiene ni idea, que se requiere una formación específica, reglada por el Ministerio del Interior. El tiempo que se tarda desde que echas la instancia, pasas las 3 fases y apruebas todo, es de como mínimo 2 años.

También dicen, que MONTAR UNA AUTOESCUELA NO ES DIFÍCIL, en eso tienen toda la razón. Desde hace unos años, han disminuido preocupantemente los requisitos mínimos para abrir una autoescuela. Antes se exigían unos metros mínimos de local, del aula, un número mínimo de personal y de vehículos.

Ahora "PrÁcticaMENTE, y "SIN MENTE" se puede montar una autoescuela en un QUIOSCO, o "TODO A 1€". No se les exige una imparción de formación teórica con un profesor especializado, "todo vale" con una plataforma de internet, fría e impersonal, que hace imposible conocer al alumno y, mucho menos, ayudar a que aprenda  participando en su progreso, "adaptando el método al alumno y no el alumno al método".

 

Si preguntamos sobre su formación en el coche, seguramente, sólo  responderán si aprobaron o no a la primera y el numero de clases. No sobre si el profesor le enseñó a respetar para ser respetado, a aumentar su autoestima cuando decía «No puedo» y él te decía «SÍ puedes», a madurar y ser independiente cuando veías que poquito a poquito iba dominando al vehículo y no él a ti.

En mi google particular, como profesora e hija, hermana, y sobrina de, sé que no es un trabajo en el que se gane mucho, ni es fácil. Mucha gente, desde fuera, sigue creyendo que somos conductores que trabajamos en esto porque «nos gusta conducir» y nos dedicamos a dar paseos sentados todo el día y te forras. En el caso de los profesores varones piensan que además pillas cacho.

¡Nada más lejos de la realidad! Es un trabajo psicológicamente muy duro. Enseñas a personas, cada uno de un padre y de una madre, majos o menos majos, maduros e inmaduros, seguros de sí mismos e incapaces de pensar que lo hacen mal, o incapaces de pensar que lo pueden hacer bien. La mayoría, agradecidos, pero eso no resta el esfuerzo y la impotencia cuando no encuentras la manera de que el alumno salga del bloqueo. Nervios compartidos el día del examen, ya que el alumno no deja de convertirse en la mayoría, uno más en tu vida, y el roce hace el cariño, aunque a veces… les matarías.

 La gente se piensa que las autoescuelas preferimos que los alumnos suspendan, y que cuantas más clases, más negocio.  Es cierto que tenemos que vivir del trabajo, pero en nuestro caso, la vocación y el deseo de que el alumno aprenda está por encima. Lo hemos mamado, mi padre siempre nos repetía: "Hay que perder para ganar" y " Hay que enseñar a cada alumno como si fuera el primero"

Nadie piensa que el profesor lo pasa mal cuando los alumnos suspenden, se desaniman, y creen que nunca van a aprobar, cuando quieren tirar la toalla por presiones económicas o familiares. Por mucho que el alumno sepa el motivo y que se enfade consigo mismo, no dejamos de llevarnos el fracaso (suspenso del alumno) al terreno personal, sólo nosotros, los profesores, sabemos  lo que el alumno es capaz de hacer y hasta dónde puede llegar. Y por mucho que intentes convertir las clases en examenes y ponerle a prueba, la clase siempre será una clase y el examen seguirá siendo el examen, y el comportamiento del alumno, siempre se verá  más afectado en éste último.

La gente, cuando vienen a la autoescuela a informarse, no valoran todas estas cosas, sólo se mira el precio. Nunca se interesan por conocernos, ni a nuestra metodología, sólo el precio. No se cuestionan lo que te cobra un taxi (10 € por 10 o 15 minutos de paseo), un mecánico (35 € por media hora) o un fontanero (50 € sólo por salida). Y día a día tenemos que luchar psicológicamente para, a pesar de todo, levantarnos cada mañana y volver a sacar la sonrisa al alumno. Sólo el amor por este trabajo y los grandes alumnos te permiten seguir esforzándote.

Mi padre, profesor, tenía la "mentalidad de torero", no quería que nos dedicáramos a esto. Prefería que sacáramos una oposición y tuviéramos un trabajo fijo y sin preocupaciones.

Pero, como buena hija de torero, el amor por el toro podía más.
Y aquí sigo, toreando… y dejándome la piel cada día en la plaza.

 Aurora Gómez Gómez

Profesora de Autoescuela Las Moradas

www.autoescuelamoradas.es